22 de marzo de 2010

Alertan Sobre una Posible Crisis de Agua por el aumento de la Poblacion Mundia

Santo Domingo.- El incremento en el número de habitantes del planeta atenta contra el abastecimiento de agua. La población mundial, que para 1950 era de 2,000 millones, en la actualidad se estima en 6,700 millones y la proyección para el 2020 indica que aumentará a 8,000 millones.

Tomando en cuenta que el agua es un recurso esencial para la vida, esa cantidad creciente de habitantes la continuará demandando para los diferentes usos.

Del agua que existe en el planeta, el 97.24% está en los mares y océanos, es decir que es salada; el 2.14% está contenido en capas de hielo y glaciares, mientras que los ríos, lagos de agua dulce y agua subterránea representan menos del 1%.

¿Cómo garantizar el abastecimiento a las presentes y futuras generaciones, siendo el agua un recurso natural limitado? Podemos inferir que la competencia por este recurso estratégico será cada día más cruenta. Los riesgos aumentarán conforme la disponibilidad vaya disminuyendo, principalmente en zonas desérticas como el Medio Oriente y África, y en áridas. Algunos aseguran que las próximas guerras serán por el control del agua disponible.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que de continuar sin estrategias para un mejor aprovechamiento de este recurso, para el 2025 dos tercios de la humanidad experimentarán la escasez del líquido vital y que 1,800 millones de personas sufrirán una falta grave.

Las proyecciones para el 2050 son más preocupantes.

El Programa Mundial sobre el Agua de la ONU indica que 7,000 millones de personas en 60 países, en su mayoría de ingresos bajos, podrían enfrentar escasez; en el mejor de los escenarios se afectarían 2,000 millones en 48 países.

Ante ese deplorable panorama, ese organismo ha sugerido que la escasez de agua tenga prioridad en la agenda internacional.

Poca disponibilidad El país cuenta con una disponibilidad superficial natural que asciende a 2,186 metros cúbicos por persona por año, considerando una población de 8.5 millones de habitantes, cifra que coloca al país entre las naciones con disponibilidad baja de agua, conforme aparece registrado en la publicación Las Estadísticas del Agua en República Dominicana, editada por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi).

Caen en esa clasificación los países cuya reserva oscila entre 2,000 y 5,000 metros cúbicos per cápita por año.

Conforme a ese dato el país está poco distanciado de la categoría “muy baja”, que es asignada a los países con menos de 2,000 metros cúbicos per cápita por año. Aquellos con una disponibilidad entre 1,000 y 1,670 metros cúbicos por habitante por año caen dentro del umbral de la “tensión hídrica”, en la cual la carencia de agua “comienza a obstaculizar el desarrollo económico, la salud humana y el bienestar”.

La disponibilidad de agua per cápita es un indicador de los niveles de abundancia o escasez del recurso. En el país, las regiones más pobladas ya empiezan a exhibir valores preocupantes de volúmenes anuales de agua disponibles por habitante.

Si bien República Dominicana está afectada en la actualidad por una fuerte sequía, en tiempos normales la precipitación media anual es de 1,500 milímetros, que supone un volumen de agua en todo el territorio de 73 kilómetros cúbicos (73 millones de metros cúbicos (MMC).

De ese volumen total, sólo 21 MMC se contabilizan como disponibles, puesto que la cantidad restante (52 MMC/año) se pierde en la evapo-transpiración y evaporación directa de las masas de agua. La escorrentía superficial total se estima en 19,500 MMC/año, con un caudal base de 11.7 MMC/año. El agua subterránea disponible es de 1,510 MMC/año.

Recurso estratégico La Constitución Dominicana, recién aprobada, en el Capítulo IV, Artículo 15, plantea que “El agua constituye patrimonio nacional estratégico de uso público, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida. El consumo humano del agua tiene prioridad sobre cualquier otro uso. El Estado promoverá la elaboración e implementación de políticas efectivas para la protección de los recursos hídricos de la Nación”.

En el artículo 61 refiere que el Estado debe velar porque la población tenga acceso al agua potable.

Innegablemente, el uso racional de los recursos hídricos es un imperativo estratégico y de seguridad nacional.

En ese tenor, el INDRHI avanza en el diseño de un Plan Hidrológico Nacional, que actualizará las cifras sobre disponibilidad y demanda de agua en el país.

En este plan se definirán las líneas para el aprovechamientos del recurso y se establecerá un ordenamiento de usos que se derivará de las diferentes planificaciones sectoriales (consumo humano, agricultura, ganadería e industrial, entre otros).

El manejo sustentable del agua debe contemplar la conservación y la restauración de otros recursos, así como la reducción de la brecha social, el crecimiento económico y el desarrollo tecnológico del sector.

(+)UNAS CIFRAS PREOCUPANTES
En este Día Mundial del Agua, la ONU advierte que “la calidad del agua en el mundo ha venido disminuyendo, debido principalmente a las actividades humanas. El crecimiento demográfico, la rápida urbanización, la aprobación de nuevos patógenos y productos químicos de la industria, y las especies invasoras son factores que repercuten directamente en la calidad del agua”.

Datos globales indican que 1,100 millones de personas no tienen acceso al agua y 2,400 millones, a los sistemas de saneamiento.

A esto se agrega que unos dos millones de toneladas de desechos –residuos industriales y químicos, vertidos humanos y desechos agrícolas– son arrojados diariamente en fuentes de agua dulce.

Diez años de acción El 22 de marzo de 2005 se inicio el “Decenio Internacional para la Acción: Agua para la Vida”, que se extenderá hasta el 2015. Con la jornada se busca fomentar en la población que este recurso hídrico es esencial para alcanzar el desarrollo sostenible, en particular para lograr el equilibrio de los ecosistemas, la erradicación del hambre y de la pobreza y para mantener la salud mundial entre los individuos.

También promueve los Objetivos de la Declaración del Milenio relacionados con el agua y el saneamiento, áreas en las que se tiene como metas para el año 2015 la reducción a la mitad del porcentaje de personas que no tiene acceso al agua potable o no pueden costearla; que se elimine la explotación no sostenible de los recursos hídricos; fomentar la participación de la mujer en las medidas de desarrollo relacionadas con el agua y la aplicación de medidas que coadyuven a la relación entre el agua, el desarrollo sostenible y los asentamientos humanos.